El 2021 quedó atrás y el 2022 arranca con un panorama de reactivación económica y, por lo tanto, quizá algunos de esos gastos que usted no realizó meses atrás ahora reaparezcan en su agenda; no obstante, para poder enfrentarlos, hay una tarea impostergable que debería realizar en los primeros días de este nuevo año: ordenar y balancear su presupuesto.

Comprar o cambiar de vehículo, dar la prima para una casa o apartamento, organizar el viaje dentro o fuera del país que se pospuso, realizar esa celebración que también se postergó, renovar los seguros o cambiar de celular o de computadora personal, son algunos ejemplos de partidas que quizá no se hicieron del todo o se hicieron parcialmente, y ahora puede ser momento de valorarlas.

Pero antes, haga un estudio de su presupuesto actual; para esto, confeccione una lista, ya sea a mano o en la computadora, donde tenga claro cuáles son los ingresos fijos, por ejemplo, su salario neto y otras entradas variables, como comisiones por ventas, pago de horas extra o bonificaciones.

“Muchas veces puede ser difícil calcular el total de los ingresos para un período, especialmente cuando se tienen estas retribuciones complementarias. Así que, lo mejor que puede hacer es analizar lo que ha recibido en los últimos seis meses y establecer un promedio anual o mensual para obtener el monto más realista”, detalló Laura Moreno, vicepresidenta de Relaciones Corporativas de BAC Credomatic.

Una vez contemplados los ingresos, proceda a enumerar los gastos fijos, ya sean diarios, quincenales o mensuales. Aquí es importante tener facturas, registros de compras con sus tarjetas u otros documentos de referencia, que le ayudarán a tener cifras más exactas. Es una buena práctica dividir esos gastos en: fijos-obligatorios (pago de deudas, alimentación), variables-necesarios (gasolina, por ejemplo), superfluos-discrecionales (regalos, etc.).

Posteriormente, agrúpelos por categorías, como “transporte”, “hogar”, “alimentación”, etc. y organice esta clasificación por orden de prioridad, de manera que identifique fácilmente las compras indispensables de aquellas que puede reducir o eliminar.

“Recuerde que los pagos de las deudas también se deben considerar como egresos fijos. Todos los meses se tiene que presupuestar la suma a pagar en los préstamos o cualquier compromiso financiero que se tenga. Mantener un récord crediticio impecable también debe ser una prioridad”, agregó Moreno.

Finalmente, sume todos esos ingresos y luego todos los gastos. Si al restar el total de los egresos de los ingresos, le queda dinero disponible, significa que su presupuesto puede hacer frente a sus obligaciones y además tener flexibilidad para enfrentar esos gastos que quizá pospuso meses atrás. Si sucede lo contrario y se ve limitado, efectúe una segunda revisión y empiece por eliminar los llamados gastos discrecionales.

Recuerde que un presupuesto balanceado debería estar dividido de esta forma, tomando como base el 100% de sus ingresos netos:

  • El 35% debe dedicarse al pago mensual de deudas y de ese monto, un 10% a préstamos de consumo, es decir, aquellos respaldadas solo con su salario. Aquí debe estar el pago del préstamo del carro o la vivienda.
  • El 30% para gastos fijos, lo que permite medir cual es el mínimo viable para el día a día. Incluye alimento, transporte, servicios públicos, vestimenta. En este rubro estarían el pago de alquileres.
  • 15% para gastos variables, es decir, esos “gustitos” como salir a tomar un helado o desarrollar alguna actividad de entretenimiento.
  • El 15% debe destinarse al ahorro con metas, lo que le permitirá cumplir objetivos financieros de mediano y largo plazo.
  • El 5% de ahorro debe estar disponible para imprevistos. Siempre se debe considerar que todos los meses son distintos y las circunstancias cambian. Incluso, para reforzar esta línea, es recomendable arrancar un fondo con el aguinaldo, que le permita tener una base segura y luego alimentarla con un 5% mes a mes.

Es importante destacar que los porcentajes son una referencia, y sirven para arrancar el ejercicio presupuestario, pero la clave está en la conciencia financiera, es decir, la capacidad de conocer sus hábitos de consumo, gustos y preferencias, y cómo enfrentarlas con el disponible de su ingreso total.

“Es importante conocer la situación financiera que se tiene, de esta manera se podrán tomar decisiones para mejorarla o llevar a cabo proyectos en concreto. Aquí es importante resaltar el tema del ahorro e, incluso, de los seguros, pues estos son un respaldo financiero en momentos de dificultad”, concluyó Moreno.