Según datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en lo que va del mes de noviembre se han reportado 511 incidentes por asalto, 758 por hurto y 708 por robo, ya sea contra la propiedad o personas, a nivel nacional. Dichas cifras van en aumento debido a la temporada de fin de año, en la cual los factores comunes son el manejo de más cantidad de dinero y las vacaciones.

Las autoridades han advertido que también las estafas y clonaje de tarjetas, son parte de los delitos contra el patrimonio económico, pues con la circulación de efectivo y las transacciones digitales se intensifican las oportunidades para las actividades delictivas.

Bajo este contexto, los actores del sector comercio ven la necesidad de reforzar sus planes de seguridad para garantizar la protección de sus negocios, mercaderías, personal y clientes, convirtiéndolos en parte de sus activos críticos durante esta época.

De acuerdo con los expertos de EULEN Seguridad Costa Rica- empresa de la multinacional española Grupo EULEN- los requerimientos de seguridad en general se incrementan entre un 10% y un 20%,  bajo el concepto de “servicio especial”, en esta temporada. Fernando Gamboa, asesor Ejecutivo de la compañía, indica que los comercios requieren refuerzos específicamente para la seguridad física, porque tienen más afluencia de personas y hay más bienes expuestos.

Entre otros sectores importantes que presentan un aumento en temas de seguridad está el de logística y distribución, que amplía la necesidad de respaldo porque la actividad demanda un mayor desplazamiento de contenedores y más custodia, principalmente en este momento que hay una fuerte crisis; luego, se ubica el sector aeroportuario por el aumento de pasajeros, debido a la salida y llegada de turistas por vacaciones; los condominios, residencias y resorts también elevan su servicio de seguridad, especialmente la física.

“En el caso del negocio de logística y distribución, los escoltas de camiones o contenedores con oficiales custodios de cabina o motorizados son altamente requeridos, principalmente en las rutas que por el análisis de riesgos pueden pasar a convertirse en viajes críticos. Los sectores relacionados con el turismo son los que demandan más servicios especiales, por ejemplo aeropuertos, hoteles, resorts, puertos, entre otros; esto se da por dos factores, uno es el ingreso de turistas a sus instalaciones y el otro los delitos contra la propiedad y personas. Considerando estos aspectos, es obvio que ningún administrador quisiera un evento contra su infraestructura o clientes”, indicó el experto en Criminología.

Para que un delito se materialice deben confluir tres aspectos: el delincuente dispuesto a cometer el delito, el blanco (comercio, personas, residencias, infraestructura y otros), y la oportunidad del momento y lugar. Durante el 2021, el OIJ ha registrado 8.024 denuncias por asalto, 12.077 por hurto y 11.774 por robo, a nivel nacional.

Actividad comercial segura

Para esta temporada de fin de año es crucial que los administradores de infraestructuras comerciales, residenciales o de negocios revisen sus planes de seguridad. En el caso de la seguridad convencional para llevar el control de la afluencia de personas y emergencias que pudieran presentarse como hurtos o robos; en cuanto a seguridad electrónica se debe confirmar que los equipos de monitoreos remotos y sistemas informáticos estén funcionando al 100% y reforzar según sea la necesidad.

Si bien muchos de los servicios contratados en estos lugares son anuales, con análisis de riesgos previos, la actividad de la época requiere atención especial. Por ejemplo, la contratación de más personal de seguridad física, equipo de alarmas, sistemas de circuito cerrado (CCTV), botones de pánico, GPS y otros dispositivos.

Explica el experto que hay aspectos relevantes que deben considerarse en los planes de seguridad:

  • Desarrollar una estrategia eficiente: las medidas deben ser elaboradas por un equipo capacitado, calificado y certificado, que garantice un trabajo personalizado.
  • Entrenar al personal para disuadir, persuadir, retardar, detectar y alertar la presencia de un delincuente o grupo de ellos, que pueden generar una alerta de seguridad.
  • Elaborar el perfil de los potenciales delincuentes según el giro de negocio, por ejemplo en los bancos: el uso de gorras, lentes oscuros, el hacer fila y no avanzar, entre otros. La idea es detectar a tiempo el peligro y dar alerta de seguridad para accionar antes del evento.
  • Identificar las amenazas y riesgos del negocio (asaltos, hurtos, robos, estafas, sistemas de información, equipos de monitoreo y CCTV, entre otros).
  • Tomar precauciones con el personal sobre manejo de caja chica, horas de cierre y apertura, medidas internas, etc.
  • Realizar campañas de educación para personas dentro de las instalaciones: control de aforos (por COVID-19), no dejar objetos visibles, no mostrar dinero en público, etc.

“El análisis, evaluación y procesos clave que se hagan de la actividad comercial deben contemplarse en la estrategia de seguridad, ya que de estos se desprende la protección de la propiedad, activos y personas. Lo que dará paso a la toma de decisiones y elaboración de planes de contención, que integren las medidas para mitigar, eliminar, transferir o asumir los riesgos”, amplió Gamboa.

En Costa Rica, EULEN Seguridad brinda servicios diversificados con estándares internacionales. Ofrece servicios de seguridad física, seguridad electrónica, y servicios mixtos o itinerantes en ambas modalidades a edificios de oficinas, centros comerciales y bancos, así como servicios de ciberseguridad a multinacionales con alta exigencia en protocolos, y a empresas logísticas con requisitos de valor añadido en control de acciones electrónicas en tiempo real.